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Ciencia, historias de cabras y el elixir negro: todo lo que no sabías del Día Internacional del Café

hace 2 horas
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Taza humeante de café recién servido sobre una mesa de madera rústica, con granos de café tostados esparcidos alrededor conmemorando el Día Internacional del Café
Taza humeante de café recién servido sobre una mesa de madera rústica, con granos de café tostados esparcidos alrededor conmemorando el Día Internacional del Café

Ciudad de México, 1 de octubre de 2026.- Si el agua es la bebida oficial de la humanidad, el café es sin duda su vicepresidente ejecutivo. Es el segundo líquido más consumido en el planeta —solo después del agua— y la excusa perfecta para que millones de personas arranquen el día con una sonrisa torcida y un "buenos días" que suena casi sincero. Hoy, en el Día Internacional del Café, toca rendirle tributo a este elixir negro que ha despertado cerebros, salvado reuniones aburridas y alimentado la creatividad de escritores, músicos y políticos desde hace más de mil años.


Todo comenzó, según la leyenda, con un pastor etíope llamado Kaldi, quien notó que sus cabras bailaban con más energía que nunca después de mordisquear unos frutos rojos de un arbusto silvestre. Kaldi, curioso y probablemente desesperado por el insomnio de sus cabras, probó los frutos. El resultado: un pastor extremadamente despierto y el nacimiento de la obsesión humana por el café. Aunque los historiadores modernos discuten los detalles, la verdad es que el Coffea arabica nació en las tierras altas de Etiopía y Yemen, y desde ahí conquistó el mundo con más eficacia que cualquier imperio.


Pero no todo es leyenda. La ciencia ha tomado el café muy en serio, y los resultados son tan reconfortantes como una taza recién servida. Estudios publicados en revistas como The New England Journal of Medicine y The Lancet han demostrado que consumir café de manera moderada —entre tres y cuatro tazas al día— está asociado con una reducción del riesgo de desarrollar diabetes tipo 2, enfermedad de Parkinson y Alzheimer. Los antioxidantes presentes en el café, como los ácidos clorogénicos, combaten el estrés oxidativo en el cuerpo con la misma determinación con la que tú combates el sueño los lunes por la mañana.


En 2014, los países miembros de la Organización Internacional del Café acordaron celebrarlo el 1 de octubre. La idea era dejar de brindar en días distintos y juntar en una sola jornada a productores y bebedores. Desde 2015 se conmemora de forma conjunta, y la Asamblea General de la ONU designó después esa misma fecha como observancia oficial. El recado es doble: celebrar la taza y mirar a quién la hace posible.


Detrás del aroma hay una economía enorme. Unos 25 millones de hogares agrícolas producen cerca del 80 por ciento del café del mundo, sobre todo en países en desarrollo. Brasil, Vietnam y Colombia lideran la producción. La Unión Europea y Estados Unidos encabezan la importación y el consumo. La FAO recuerda que el sector sostiene el ingreso de esos agricultores, genera empleo en toda la cadena y mueve una industria de más de 200 mil millones de dólares al año. En 2024 la producción global superó los 11 millones de toneladas.


Si bien, la cafeína, esa molécula mágica, no solo mejora la concentración y el estado de ánimo, sino que también potencia el rendimiento físico. Beber una taza de café una hora antes de hacer ejercicio puede aumentar la quema de grasa y mejorar la resistencia. Es básicamente el combustible legal que la naturaleza nos regaló para no rendirnos antes de la hora de comida.


Ahora, pasemos a los datos que harán que brilles en la próxima reunión. ¿Sabías que los granos de café no son granos en realidad? Son las semillas del fruto del cafeto, una cereza roja que parece más juguete de árbol de Navidad que materia prima de tu desayuno. Y hablando de rarezas, el café más caro del mundo, el Kopi Luwak, proviene de las heces de una civeta asiática que come las cerezas más maduras. Sí, alguien pagó una fortuna por café que pasó por el sistema digestivo de un mamífero. La humanidad es maravillosamente extraña.


Beethoven, ese genio sordo que compuso la Novena Sinfonía, era tan maniático con su café que contaba exactamente 60 granos para cada taza. No 59, no 61. Sesenta. Si el maestro necesitaba esa precisión para crear Oda a la Alegría, quizá tu jefe debería contar granos en lugar de enviar correos a medianoche.


Y si crees que en Italia se consume más café que en ningún lado, te equivocas por un océano. El país que más café per cápita consume en el mundo es Finlandia, donde la media es de unas 12 kilogramos al año por persona. Los finlandeses toman su café tan en serio que hasta tienen una palabra específica para "tomar café con algo de comer": pullakahvit. Mientras tanto, en México nos conformamos con un "¿café con pan?" que suena igual de poético.


Aquí va otra que duele: el espresso tiene menos cafeína que una taza de café filtrado. Aunque sabe más intenso, la extracción rápida bajo presión no alcanza a liberar toda la cafeína que el método de goteo sí logra. Así que la próxima vez que alguien te diga "no me hables hasta que me tome mi espresso", puedes responderle, con total fundamento científico, que debería haber pedido un americano si de verdad quería despertar.


El café también tiene su lado romántico. En el siglo XVII, en Inglaterra, las cafeterías eran conocidas como "penny universities" porque por un centavo —el precio de una taza— podías entrar y escuchar conversaciones filosóficas, políticas y científicas. Isaac Newton, John Locke y Adam Smith debatieron ideas que cambiaron el mundo mientras sorbían su negro líquido. Básicamente, el café fue el internet del Barroco.


Y para cerrar con broche de oro tostado: el color que conocemos como "café" no es el color natural del grano. Los granos crudos son verdes. El tono marrón característico aparece durante el tueste, un proceso que despierta más de mil compuestos aromáticos. Es decir, el café se vuelve café cuando se convierte en café. Filosofía pura en una taza.


Así que hoy, en el Día Internacional del Café, no importa si lo prefieres negro, con leche, en espresso, cold brew o con un nombre tan largo que parece receta de hechizo. Lo importante es recordar que detrás de cada sorbo hay siglos de historia, una cabra etíope bailarina, un compositor contador de granos, y una ciencia que dice, con toda seriedad, que tomar café puede ayudarte a vivir mejor. Y si alguien te reclama por la tercera taza del día, ya tienes estudios, leyendas y datos curiosos para defender tu posición. Salud.

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