Iglesia bajo fuego: Reporte 2025 revela 13 sacerdotes asesinados y una escalada de violencia contra laicos

CIUDAD DE MÉXICO – El panorama de la seguridad urbana y rural en México enfrenta una mutación alarmante. Lo que antes se consideraba un terreno de respeto infranqueable, hoy es zona de guerra.
El Centro Católico Multimedial (CCM) presentó su Reporte 2025, una radiografía de la violencia contra sacerdotes, agentes de pastoral e instituciones de la Iglesia Católica, donde la cifra de impunidad alcanza un escalofriante 80 por ciento.
El mapa del martirio: Cifras que duelen
Desde 2013, el CCM ha documentado de forma sistemática la agresión al clero.
En los últimos siete años, que abarcan la administración 2018-2024 y el inicio del actual periodo gubernamental, 13 sacerdotes fueron asesinados.
Aunque la cifra representa un descenso en comparación con los 19 homicidios registrados en el sexenio de 2012-2018, el reporte advierte que la violencia no ha desaparecido, sino que ha mutado hacia objetivos más vulnerables: los laicos y los líderes comunitarios.
En este periodo, la distribución de los crímenes arroja datos contundentes:
10 sacerdotes asesinados durante el sexenio de Andrés Manuel López Obrador.
3 sacerdotes asesinados en lo que va de la presente administración (2024-2025).
Guerrero se posiciona como el estado más golpeado por esta crisis de seguridad.
Entre las víctimas más recientes destacan el padre Marcelo Pérez, en San Cristóbal de Las Casas, y el padre Bertoldo Pantaleón Estrada, en Chilpancingo-Chilapa.
Ambos eran líderes sociales y defensores de los derechos humanos, lo que sugiere un patrón de ataques dirigidos a quienes fungen como factor de cohesión social.
El nuevo blanco: Laicos y comunidades de fe
El informe destaca un fenómeno "por demás preocupante": la escalada de violencia contra laicos asociados a actividades parroquiales.
El CCM contabilizó 23 laicos asesinados, muchos de ellos por resistirse a las filas del crimen organizado.
Casos emblemáticos de este horror incluyen la masacre de 11 miembros de una familia en Chicomuselo, Chiapas, ocurrida el 13 de mayo de 2024.
Entre las víctimas se encontraban Ignacio, candidato al diaconado, y Teresita de Jesús, catequista.
Asimismo, Guanajuato ha sido escenario de tragedias como el asesinato de ocho jóvenes en Salamanca y siete más en San Bartolo de Berrio, masacrados mientras realizaban actividades parroquiales o festejos comunitarios.
Profanación y ataques a templos
La violencia no solo es física, sino simbólica. De aproximadamente mil 300 lugares de culto que han sufrido delitos, el desglose es alarmante:
84% corresponden a robos comunes o de arte sacro.
10% son blancos de acciones violentas de alto impacto (atribuidas directamente al crimen).
6% sufren agresiones de sacrilegio directo, profanando objetos sagrados.
Actualmente, persiste la incidencia de 28 lugares de culto (parroquias, capillas y ermitas) que son blanco constante de la delincuencia, lo que demuestra la erosión de los valores y la "relativización de lo sagrado".
El imperio de la impunidad
Uno de los puntos más críticos del Reporte 2025 es la falta de justicia. Alrededor del 80 por ciento de los casos registrados tienen nulos resultados en investigación y reparación del daño.
Para el CCM, el hostigamiento contra la Iglesia es estratégico: al atacar a la institución que sirve como contención social, el crimen organizado debilita la estructura misma de la comunidad.
En los últimos 30 años, el saldo es devastador: un Cardenal, 62 sacerdotes, un diácono, 4 religiosos y 23 laicos han perdido la vida violentamente. A esta lista se suman tres sacerdotes desaparecidos.
Conclusiones y un llamado a la acción
El informe concluye que México vive una crisis oculta que ha comenzado a aflorar.
"Las agresiones contra templos e instituciones no son agresiones contra piedras y altares; atentan contra la esperanza de fincar un México en paz", señala el texto.
El CCM advierte que, si no se actúa con contundencia frente a la inseguridad en Veracruz, Guanajuato y Jalisco, el país podría estar a las puertas de un nuevo magnicidio que enlute nuevamente a la nación.
Urgen acciones inteligentes, prevención tecnológica y una pastoral integral para las víctimas, antes de que la fe de un pueblo sea sofocada por la impunidad.
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